Una empresa transforma conocimiento en una propuesta de valor. ¿Y un centro educativo?

Algo que las empresas tienen muy claro, al menos aquellas que aspiran a liderar un mercado, es que necesitan una propuesta de valor atractiva para que sus clientes compren su producto por más de lo que cuesta hacerlo y por menos de lo que creen que vale.

En el caso de la educación, la pública y la concertada (la privada sí que es más consciente de esa ecuación) no es así del todo en la medida en que el sistema de acceso a los centros educativos está regulado por ley y hay ciertos criterios que irremediablemente van a obligar a las familias a elegir centro educativo en función de la proximidad al centro (hablo de enseñanzas obligatorias, bachilleratos y formación profesional) más allá de su propuesta de valor. El criterio tiene sentido unas veces pero limita a las familias a la hora de acceder a determinados centros que lo pueden estar haciendo muy bien y que quedan fuera de su radio de elección.

La única esperanza, para quienes se encuentran en ese problema, es que en algún momento los centros educativos, a través de sus equipos directivos y de su proyecto educativo o de la voluntad de algún docente o equipo de estos, se embarquen en proyectos de transformación que les lleven a liderar la educación en su pequeña zona de acción.

Se trata de una cuestión tan importante. Pensemos por ejemplo la influencia que tiene un buen colegio en un barrio o en un pequeño pueblo para el desarrollo de sus vecinos y de la misma localidad. La respuesta queda muchas veces al albor de la voluntad de unos pocos entusiastas.

educacion

Afortunadamente estamos inmersos en un momento de cambio, auspiciado por algunos visionarios que en algunos casos hace ya más de 20 años decidieron hacer las cosas de modo diferente. Y es que afortunadamente en educación la gente y las instituciones (la mayoría) no hacen las cosas por dinero. Se trata en muchos casos de proyectos vitales, de auténtica vocación.

Por nombrar unos pocos, a modos de ejemplo inspirador, nos encontramos con el centro de formación padre Piquer de Madrid; col.legi Monserrat de Barcelona; Institut Escola les Vinyes Castellbisbal, Barcelona; escola gavina de Picanya (Valencia), CEIP SAN WALABONSO de Niebla (Huelva), entre muchos otros a los que mis limitaciones de tiempo y espacio no me permiten seguir.

También proyectos interesantes de trabajo en red como Horitzó2020 de Jesuïtes Educació, Escola Nova 21, Fundació Jaume Bofill que no solo están realizando un trabajo muy bueno sino que también lo están comunicando excelentemente, elemento clave en la sociedad actual.

Los ejemplos están ahí, la pregunta ahora es ¿qué pasará con aquellos que no aprovechen esta oportunidad?

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